Manchas solares en la piel - RDSK
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Manchas solares en la piel

El objetivo fundamental de este artículo es transmitir al lector que en nuestra piel pueden aparecer lesiones pigmentadas (manchas) que en la mayor parte de las ocasiones son benignas y pueden tener tratamiento estético, pero a veces nos encontramos con manchas que presentan signos de sospecha o son ya tumores cutáneos.

La mancha, dermatológicamente hablando es una lesión elemental llamada mácula, que no es palpable, es plana, y que se define como un cambio de color de la piel. El sol emite radiación UVA (320-400 nm), UVB (290-320 nm) y UVC (200-290 nm). Sólo nos llega a la tierra luz UVB (5%) y UVA (95%) y son responsables del eritema solar (enrojecimiento), bronceado, fotoenvejecimiento y fotocarcinogénesis cutánea, pero como efecto beneficioso producen el fotometabolismo de la vitamina D (UVB).

La melanina es el principal factor determinante del color de la piel, absorbe la luz ultravioleta y bloquea la generación de radicales libres, protegiendo la piel de las lesiones solares y del envejecimiento. La melanina se forma en unas células llamadas melanocitos. El bronceado de la piel, que tantas personas ansían conseguir, no es más que un mecanismo de defensa ante las quemaduras. Por lo tanto, el “estar moreno” no es sinónimo de salud.

FOTOTIPOS CUTÁNEOS

Para conocer el riesgo de quemadura que presenta cada persona se distinguen seis.

  • Fototipo I: Siempre se quema, nunca se bronce.
  • Fototipo II: Generalmente se quema, a veces se broncea.
  • Fototipo III: A veces se quema, generalmente se broncea.
  • Fototipo IV: Nunca se quema, siempre se broncea.
  • Fototipo V: Bronceado constitucional moderado. Raza oscura. Nunca se quema.
  • Fototipo VI: Bronceado constitucional intenso. Raza oscura. Nunca se quema.

 

TIPOS DE MANCHAS

En primer lugar, las benignas. El sol las pone de manifiesto o aumenta su tonalidad.

Pecas o efélides: Frecuentes en personas de piel clara, pelirrojos y rubios. Aparecen alrededor de los 5 años y tienden a regresar en la adolescencia. Aumenta su pigmentación y el número con la exposición solar.

Léntigos: Similares a las pecas, pero no desaparecen con la edad, ni aumenta la pigmentación ni el número con la exposición solar. Los léntigos seniles aparecen en zonas expuestas al sol como cara, escote y dorso de manos.

Queratosis seborreicas: Proliferaciones benignas de los queratinocitos, muy frecuentes a partir de los 40 años y que suelen elevarse.

Melasma (paño): También denominado cloasma, es una pigmentación marrón claro, localizada en frente, pómulos, labio superior y mentón. Es más frecuente en mujeres después de los 30 años, aumenta o se inicia con la exposición solar y suele asociarse al embarazo, toma de anticonceptivos o hidantoinas.

Hiperpigmentación postinflamatoria tras peeling, dermoabrasión, láser de erbio o de CO2, depilación con láser, intervenciones quirúrgicas… Además, hay situaciones que al exponerse al sol pueden favorecer la aparición de manchas como algunos cosméticos o fragancias conteniendo alcohol. El acné, pequeñas irritaciones al afeitarte o rasguños pueden producir manchas.

En segundo lugar, las malignas. El cáncer de piel es el más frecuente de todos los tumores malignos y su incidencia está en aumento. En este sentido, es importante que dirijamos nuestra atención a todas las personas que tienen más riesgo y básicamente son individuos de fototipo bajo (pelo claro, ojos claros y piel clara), presencia de pecas y lunares (nevus) y que se exponen con frecuencia al sol o cabinas de bronceado.

Es importante aconsejar revisiones periódicas por el dermatólogo a personas con riesgo y educarles en la autoexploración con buena luz, espejos y el ABCD de lesiones pigmentadas. “A” de asimetria, “B” de bordes irregulares, “C” de color variado y “D” de diámetro mayor de 5-6 mm. Algunas personas tienen lunares que presentan signos de sospecha y hay que extirpar para realizar estudio histológico. Básicamente hay tres tipos de cáncer de piel: el carcinoma basocelular (fig.4), el carcinoma espinocelular y el melanoma maligno.

FOTOPROTECCIÓN

Para finalizar, me gustaría comentar algunos detalles sobre fotoprotección. Cuando utilizamos fotoprotectores estamos evitando la llegada de luz UV a la piel. Podemos usar protección física con ropa (camisa y pantalón largo) de color oscuro y trama tupida, sombreros, gafas de sol, parasoles, sombrillas…; o fotoprotectores tópicos, que están diseñados para que al ser aplicados sobre la piel la protejan frente a los efectos adversos del espectro UV de la radiación solar.

Su mecanismo principal de acción se basa en la presencia de agentes activos que absorben, reflejan y/o dispersan fotones de radiación de alta energía, previniendo eficazmente la aparición de eritema y quemadura solar. La fotoprotección debemos comenzar a usarla desde la infancia porque la mayor parte de la exposición solar la recibimos en las dos primeras décadas y las quemaduras sufridas en la infancia parecen ser un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de piel en el futuro.

Por último, recuerden que disminuyendo la exposición al sol, utilizando fotoprotectores (tópicos, ropa…) y acudiendo una vez al año a la consulta de un dermatólogo se pueden prevenir muchas muertes por cáncer de piel.

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